El mes en el cual las emociones se convierten en una montaña rusa pero también, el mes que más mueve dinero a nivel mundial. Por eso compartimos unas recomendaciones de ¿Cómo sobrevivir en la época decembrina? Económicamente hablando.
Desde antes y durante todo el mes de diciembre, muchas personas sienten esa presión de tener todos los regalos listos para la noche del 24 al 25. Eso, de por sí, empieza a generar cierto estrés el sólo hecho de pensar en qué comprar y regalar.
Y justo ahí es que las emociones empiezan a influir en la toma de decisiones. Empiezan las preguntas como: ¿Le compro esto? ¿Le gustará? ¿Será muy poco? Y al final, la gran mayoría de las personas sucumbe ante la presión y terminan comprando algo costoso sólo por “quedar bien”.
La cantidad de dinero que se gasta es impresionante. Salidas, comidas, cines, fiestas, bebidas, etc. Y eso que se está en época de pandemia (COVID -19). Así que hay que hacer un alto y pensar en pasar un buen diciembre, sano, sin presiones y posteriormente sin preocupaciones sobre el bolsillo.
La tradición generalmente es brindar regalos en la madrugada del 25 y ahí es donde se gasta una gran suma de dinero. De hecho, en países como Colombia, se paga una remuneración extra llamada “prima” para que las personas puedan comprar los regalos de la navidad.
Pero se puede seguir la tradición, sin necesidad de gastar todo el sueldo, ni otros ingresos.
Hay que decirlo, el bolsillo sufre más cuando la familia es muy numerosa porque eso implica, según la presión social, dar regalo a todos. Así que por qué no hablar con todos y que se designe dar regalo sólo a una persona.
Puede ser algo como el amigo secreto, solo que en familia. Cada uno dice o escribe lo que quiere recibir en navidad y así todos reciben un buen regalo, todos quedan contentos y con dinero en el bolsillo.
Es válido poner un valor promedio de los regalos a dar. Que todos estén de acuerdo con dar regalos con un precio establecido. Esto permite mejor control de las finanzas, preocuparse menos y elegir el regalo adecuado.
Hay pocas personas que se evitan las largas filas, los precios elevados y muchas otras situaciones de la navidad. Lo que hacen es comprar desde mucho antes.
Esto es una buena manera de evitarse preocupaciones y ahorrar dinero. Durante el año se pueden comprar los regalos de la navidad, pues hay suficiente tiempo y se pueden aprovechar las ofertas y descuentos, sobre todo los de inicio de año.
Hay que salir del molde y no dejar todo para comprar al último momento.
En diciembre la gente suele estar más alegre, muchos entran en periodo de vacaciones y la vida social se mueve más de lo habitual. Salida por aquí, salida por allá, ida al restaurante, alguna celebración, invitación tras otra y así.
Y eso no está mal, pues a fin de cuentas parte de la vida es disfrutarla y recrearse. Sin embargo, a todo no se le puede decir sí. Hay que aprender a decir no y ya. Hay que limitarse.
Se ha convertido en una mala costumbre decir sí a todo, incluso cuando no se quiere salir y se acepta la invitación más por presión que por gusto. Y peor aún, decir sí cuando ya el presupuesto de las salidas se agotó.
Hay que aprender a decir no y también seguir el presupuesto planeado. Hacer un presupuesto y cumplirlo es determinante para llevar el control de las finanzas.
En navidad, hay que alegrarse, disfrutar y pasarla bien siempre y cuando sea de manera sana física y mentalmente, y no tomar decisiones por presión social.
No hay que olvidar el propósito de crear ahorro para invertir, y que las inversiones generen otras fuentes de ingresos.
La navidad se acaba, pero la vida sigue. Esta pandemia ha dejado una gran enseñanza, no depender de un empleo o una sola fuente de ingresos, es un riesgo que no se puede correr.